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Nuestros consejos para los zapatos de tu hijo

¿Debe mi bebé llevar zapatos en la guardería?

¿Debe mi bebé usar zapatos en la guardería?

Tu bebé va a empezar la guardería y te preguntas si debería llevar zapatos. Es una duda muy frecuente entre los padres, sobre todo cuando se quiere hacer lo mejor para su comodidad y su desarrollo. Plantearse esta pregunta es completamente normal cuando uno se convierte en padre. Entre las indicaciones de la guardería y las ganas de hacer lo correcto para tu hijo, no siempre es fácil saber qué opción elegir. Sin embargo, la respuesta suele ser más sencilla de lo que parece.

Antes de seguir, hay que tener en cuenta un punto esencial: el pie del bebé aún está en pleno desarrollo. La idea no es forzarlo, sino acompañarlo suavemente para apoyar sus aprendizajes naturales.

El desarrollo del pie en el bebé

El pie de un bebé es todavía muy flexible. Contiene mucho cartílago y pocos huesos sólidos. Esto significa que necesita moverse libremente para formarse correctamente.

Cuando su hijo gatea, se pone de pie o intenta sus primeros pasos, desarrolla sus músculos y su equilibrio. Estas etapas son esenciales.

Los especialistas en la primera infancia recomiendan, por lo tanto, priorizar las sensaciones naturales. Caminar descalzo o con zapatillas respetuosas permite que el pie sienta mejor el suelo y envíe la información correcta al cerebro.

¿Por qué los zapatos no son imprescindibles?

Antes de caminar, los zapatos no son necesarios. Si tu bebé aún no camina, no necesita ninguna rigidez alrededor del pie.

Incluso durante los primeros pasos, los zapatos no sirven para aprender a caminar. Son útiles solo en el exterior para proteger del frío o de los suelos irregulares.

En el interior, como en la guardería, es preferible priorizar la libertad de movimiento.

Lo que piden las guarderías en la práctica

Cada guardería tiene sus propias reglas. Algunas aceptan niños descalzos, otras piden zapatillas o zapatos.

En la mayoría de los casos, se le pedirá un par específico para interiores. Es principalmente una cuestión de higiene y seguridad.

Los profesionales de la primera infancia observan diariamente las necesidades de los niños. Por lo tanto, priorizan soluciones sencillas y adaptadas a su desarrollo.

¿Por qué se suelen recomendar las zapatillas de casa?

Las guarderías suelen recomendar calzado especial para la guardería porque se adaptan mejor a las necesidades de los más pequeños.

Permiten proteger los pies a la vez que respetan su movilidad. También evitan resbalones y pequeños accidentes cotidianos.

Los modelos con suela antideslizante son especialmente populares. Hacen que los movimientos sean seguros sin bloquear las sensaciones.

Zapatillas y zapatos: ¿qué diferencias hay para la guardería?

Cuando su hijo ingresa a la guardería, pasa gran parte del día jugando, explorando y moviéndose. La elección del calzado puede, por lo tanto, influir en su comodidad y libertad de movimiento.

Las zapatillas y los zapatos no tienen exactamente el mismo papel. Las primeras se usan generalmente en interiores, mientras que los segundos son más adecuados para salir al exterior. Sin embargo, lo esencial es elegir modelos lo suficientemente flexibles para acompañar los movimientos naturales del pie.

¿Por qué se suelen preferir las zapatillas en la guardería?

En muchas guarderías, los niños pasan la mayor parte del tiempo en el interior. Las zapatillas son especialmente adecuadas para este entorno.

Los modelos flexibles ofrecen una sensación similar a caminar descalzo. Permiten que el pie se mueva libremente, sienta mejor el suelo y acompañe el desarrollo natural del equilibrio y la motricidad.

También proporcionan protección contra el frío o los pequeños inconvenientes del suelo, sin limitar los movimientos. Las zapatillas de cuero flexible suelen ser apreciadas por su ligereza, flexibilidad y capacidad para adaptarse a la forma del pie.

¿Cuándo son más adecuados los zapatos?

Los zapatos son más apropiados para salidas al patio, al parque o para los trayectos entre casa y la guardería.

Su función principal es proteger los pies de las irregularidades del suelo, la humedad o los pequeños obstáculos que se encuentran en el exterior. Sin embargo, no todos los zapatos son iguales.

Para los niños pequeños, es preferible optar por modelos flexibles en lugar de rígidos. Un zapato demasiado rígido puede limitar los movimientos naturales del pie, mientras que un zapato flexible acompaña más fácilmente la marcha y las exploraciones diarias.

En la guardería, no se trata necesariamente de elegir entre patucos o zapatos, sino de utilizar cada solución en el momento adecuado, priorizando modelos adaptados a las necesidades de los más pequeños.

Seguridad y confort en la guardería

En la guardería, tu hijo pasa mucho tiempo jugando, gateando, corriendo o explorando. Por lo tanto, necesita ropa adecuada.

El objetivo no es sobreprotegerlo. Se trata más bien de permitirle moverse con total confianza.

La importancia de un buen agarre

Los suelos pueden ser resbaladizos. Un zapato con una suela antideslizante limita el riesgo de caídas.

Esto permite a su hijo explorar libremente, sin temor.

Es una gran ventaja para los primeros desplazamientos, especialmente cuando el equilibrio aún está en construcción.

Zapatillas prácticas para el día a día

Los días en la guardería son ajetreados. Los profesionales deben vestir a varios niños rápidamente.

Por lo tanto, los modelos fáciles de poner son esenciales. Simplifican el día a día de los equipos y evitan frustraciones.

Para tu hijo, también es más agradable. Puede aprender progresivamente a calzarse solo.

Adaptar según la edad y las etapas

Todos los niños se desarrollan a su propio ritmo. Y es importante respetarlo.

No hay una única respuesta universal. Hay que adaptar según las capacidades de su hijo.

Antes de caminar

Antes de dar los primeros pasos, opta por patucos muy suaves o por ir descalzo.

El pie debe sentir el máximo de sensaciones para desarrollarse correctamente.

Es una fase esencial. No hay que querer ir demasiado rápido.

Durante los primeros pasos

Cuando su hijo empieza a caminar, puede ser útil proteger ligeramente sus pies.

Los patucos siguen siendo una excelente opción para usar en interiores. Acompañan los movimientos sin limitarlos y permiten que el pie trabaje de forma natural.

También puede optar por zapatos para primeros pasos, siempre que sean ligeros y flexibles. Deben seguir los movimientos del pie sin restringirlos, como una segunda piel.

En ambos casos, el objetivo sigue siendo el mismo. Permitir que su hijo gane equilibrio al tiempo que evita resbalones, lo cual es tranquilizador para todos.

Una vez que ha aprendido a caminar

Cuando ya camina bien, puede adaptarse gradualmente.

En el exterior, se necesitan zapatos respetuosos. Pero en la guardería, las zapatillas suelen ser suficientes.

Todo dependerá de las actividades y de la organización del establecimiento.

¿Y si la guardería exige zapatos?

Algunas guarderías piden zapatos, esto puede sorprenderte.

En este caso, no te asustes. Lo esencial es elegir modelos adecuados.

Opta por zapatos muy flexibles, ligeros y maleables. Rechaza los modelos rígidos que limitan los movimientos.

Y, sobre todo, no dudes en hablar con el equipo. El diálogo a menudo permite adaptar las cosas.

Encontrar el equilibrio adecuado

No existe una única respuesta correcta, cada niño es único.

El objetivo es siempre el mismo: favorecer el desarrollo natural garantizando la seguridad.

Confíe en usted. Observe a su hijo a diario, usted sabe lo que le conviene. Y recuerde que la simplicidad suele ser la mejor solución.