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¿Cómo es la anatomía del pie de un bebé?

¿Cuál es la anatomía del pie de un bebé?

La anatomía del pie de un bebé es fascinante y muy diferente a la de un adulto. Suave, maleable y aún en desarrollo, el pie de un niño pequeño juega un papel crucial en el aprendizaje de la marcha. Comprender su estructura también ayuda a elegir el calzado adecuado para sus primeros pasos: calzado que acompañe su crecimiento sin obstaculizar sus habilidades motoras.

Comprender la estructura del pie de un bebé

Al nacer, el pie de un bebé está formado por estructuras cartilaginosas que, a medida que crecen, se transformarán gradualmente en 26 huesos distintos.

Esta flexibilidad, combinada con una almohadilla plantar gruesa, permite al bebé explorar el mundo sin dolor al ponerse de pie. Con el paso de los meses, estos huesos se endurecerán gradualmente para formar la verdadera estructura del pie.-

Cada pie contendrá 26 huesos, entre ellos:

- el astrágalo, que conecta el pie con la pierna,

- el calcáneo (o calcáneo), que forma el talón,

- el navicular, el cuboides y tres huesos cuneiformes,

- los cinco metatarsianos,

- y las falanges de los dedos del pie.

Juntos, estos elementos garantizan el equilibrio y la movilidad.

Bajo esta estructura ósea, la planta del pie alberga tejidos blandos, músculos y nervios que transmiten información vital al cerebro. Así es como el bebé aprende a ajustar su apoyo y equilibrio con cada paso.

Los músculos y ligamentos del pie

El pie incluye:

- músculos intrínsecos (ubicados íntegramente dentro del pie) que garantizan una estabilidad fina,

- músculos extrínsecos (que se originan en la pierna) que controlan movimientos más grandes,

- y un conjunto de ligamentos que mantienen unidos los huesos y el arco del pie.

Estos músculos profundos contribuyen a la estabilización y flexión del pie.

Entre los músculos extrínsecos que actúan sobre el pie, los más importantes son el tibial anterior, el tibial posterior y el peroneo, que participan en la estabilidad y mantenimiento del arco plantar.
En los niños pequeños, estos músculos aún son débiles. Se fortalecen de forma natural mediante el movimiento, jugando en el suelo y, sobre todo, caminando descalzos.

Al tocar el suelo, el bebé desarrolla la motricidad fina de los dedos y el equilibrio. Una buena dorsiflexión (cuando el pie puede elevarse hacia la espinilla) y la movilidad de los dedos indican un pie flexible, fuerte y sano.

Permitir que el niño se mueva libremente, caminando descalzo o con calzado respetuoso, promueve el desarrollo saludable de estos músculos. Por otro lado, un calzado demasiado rígido puede limitar el desarrollo natural del pie.

El arco del pie, un amortiguador en formación

El arco del pie aún no es visible en los bebés: se desarrolla gradualmente entre los 2 y los 6 años. Este hueco, ubicado entre el talón y la base de los dedos, está diseñado para amortiguar los impactos y distribuir el peso corporal.

Al nacer, una almohadilla de grasa protege esta zona: esto es lo que le da al pie del bebé su apariencia plana. Con el tiempo y los primeros pasos, los músculos se fortalecen, los huesos se adaptan y el arco se desarrolla de forma natural.

En la gran mayoría de los casos, no es necesario ni recomendable utilizar plantillas ortopédicas o zapatos rígidos para “corregir” un pie plano antes de los 6 años: el pie debe primero aprender a trabajar por sí solo, sin restricciones, para volverse fuerte y estable.

Si tiene alguna duda, molestia o dolor, es fundamental consultar a un médico. Un profesional de la salud (pediatra, fisioterapeuta o podólogo ) puede evaluar la situación y verificar que el desarrollo del pie se desarrolle con normalidad.

Un pie sensible e inteligente

Bajo la planta del pie, miles de receptores sensoriales informan constantemente al cerebro. Perciben las irregularidades del suelo, la temperatura y los cambios en la posición del pie. Esta comunicación constante permite al niño aprender a caminar, correr y saltar, a la vez que adapta el equilibrio de su peso corporal.

El dedo gordo del pie (hallux) desempeña un papel crucial en este mecanismo. Es un verdadero motor del movimiento y ayuda a impulsar el cuerpo hacia adelante y a estabilizar cada paso. Cuando tiene libertad de movimiento, contribuye activamente a la coordinación de la marcha.

Por lo tanto, las articulaciones del pie se utilizan constantemente. Permiten la flexibilidad y precisión de los movimientos, esenciales para el equilibrio general del cuerpo.

Preguntas frecuentes sobre los pies del bebé

¿Qué tipo de dolor en el pie puede experimentar un bebé?

En los niños, el dolor suele deberse a zapatos demasiado ajustados o rígidos. Esto puede provocar distensión articular, molestias en el arco del pie o incluso cambios posturales.

¿Qué es la fascitis plantar del pie?

La fascia plantar es una fina membrana fibrosa ubicada bajo la planta del pie. Conecta el talón con los dedos y actúa como un resorte natural: sostiene el arco y absorbe los impactos en cada paso.

En los niños, todavía es flexible y elástica, pero puede irritarse si los zapatos son demasiado rígidos, están mal ajustados o si la marcha no está equilibrada.

¿Cómo se llama la parte exterior del pie?

Se denomina borde lateral del pie. Es la parte externa, ubicada en el lado del dedo meñique (a diferencia del borde medial, en el lado del dedo gordo).

Hace contacto con el suelo al inicio de la pisada y contribuye a la estabilidad del pie durante la marcha y la carrera, especialmente mediante la acción de los músculos peroneos.

¿Cuál es la anomalía más común del pie en los niños?

El pie plano sigue siendo el más común. Sin embargo, suele ser temporal en los niños y se corrige de forma natural con el tiempo y el juego libre.

El pie de tu hijo es un mundo en miniatura en constante evolución. Cada hueso, cada músculo y cada articulación trabajan en conjunto para ayudarle a mantenerse de pie, correr y explorar. Dale tiempo y libertad para que se desarrolle sin restricciones eligiendo zapatos ligeros que respeten su movimiento natural

Los zapatos de un niño deben tener una sola función: proteger sus pies de superficies duras. No deben enderezar, restringir ni corregir nada.
El pie se desarrolla moviéndose libremente, cuanto más pueda sentir el suelo, mejor se desarrolla.

En Pasitos de Gigante, tenemos zapatos respetuosos y fáciles de usar, diseñados para acompañar cada etapa del crecimiento del pie, permitiéndole al mismo tiempo la libertad de moverse, sentir y crecer a su propio ritmo.