• Envío gratuito a partir de 49€
  • Envío en 24 horas - Envío gratuito a partir de 49€
  • Envío gratuito a partir de 49€
  • Expedido en 24 horas

Mi carrito

Vacío
Tu carrito está vacío
Ayúdame a elegir
1
2
3
4

Hey, dime ¿cómo te mueves?

La motricidad de mi hijo.

Encontrar el par adecuado

¡Vamos a medir los pies juntos para encontrar el par perfecto!

Mira el tutorial haciendo clic a continuación

¡La diferencia entre las medidas es demasiado grande! Comprueba las medidas y mira el tutorial

pie izquierdo

Largo del pie

cm

Ancho del pie

cm

Pie derecho

Largo del pie

cm

Ancho del pie

cm
Etapa anterior
Ver el video
Etapa siguiente

¿Cómo es tu tobillo?

El grosor de los tobillos

Etapa anterior
Etapa siguiente

Ya casi está, ¡el empeine del pie también es importante!

El grosor del empeine

Etapa anterior
Etapa siguiente

¡C'est fini!

Encontramos estilos que se adaptan a tus pies pequeños.

Breve resumen

Volver a empezar
Página principal

Nuestros consejos para los zapatos de tu hijo

¿Cómo saber si mi hijo andar de forma anormal?

¿Cómo saber si mi hijo anda de forma anormal?

Observar la forma en que un niño camina a veces puede sorprender. Algunos adelantan los pies hacia adentro, otros parecen caminar de puntillas o tienen las piernas ligeramente arqueadas. Una forma de andar que parece anómala en el niño corresponde simplemente a una manera de caminar diferente de lo que se observa habitualmente. En la mayoría de los casos, esto forma parte del desarrollo normal.

Los primeros años de marcha son un periodo de rápida transformación. Los músculos se fortalecen, los huesos crecen y el equilibrio se desarrolla. La forma de andar evoluciona mucho entre los primeros pasos y la edad escolar.

Por lo tanto, es frecuente que la marcha parezca inusual en ciertos momentos. Lo que importa es la evolución en el tiempo. La mayoría de las particularidades desaparecen naturalmente con el crecimiento.

¿Cómo evoluciona la marcha durante la infancia?

Antes de identificar una marcha inusual, es útil comprender cómo se desarrolla la forma de andar en el niño. Cuando un bebé da sus primeros pasos, su marcha todavía es vacilante. Las piernas están separadas y los brazos a menudo sirven de equilibrio.

Con el tiempo, la coordinación mejora. Los movimientos se vuelven más fluidos y el niño gana estabilidad. Hacia los tres o cuatro años, la forma de andar comienza a parecerse más a la de un adulto.

Durante este período, pueden aparecer muchas variaciones. El niño prueba diferentes posiciones del pie y diferentes formas de apoyar la pierna en el suelo. Es una fase normal de aprendizaje. Esto explica por qué algunas marchas pueden parecer inusuales durante algunos años.

¿Cómo reconocer un modo de andar inusual?

Una forma de caminar diferente puede adoptar varias formas. A veces, los pies no están orientados en la misma dirección que las rodillas. Otras veces, el niño camina a menudo sobre la parte delantera del pie.

También puede ocurrir que las piernas parezcan arqueadas o que las rodillas se acerquen mucho. Algunos niños tropiezan más a menudo o se cansan más rápidamente durante caminatas largas.

Estos signos no son necesariamente preocupantes. Simplemente permiten observar cómo el niño utiliza sus piernas y sus pies.

En la mayoría de los casos, la forma de caminar mejora progresivamente con el crecimiento y el fortalecimiento muscular.

Las causas frecuentes de una marcha alterada

Varias situaciones pueden explicar una marcha que parece inusual. Suelen estar relacionadas con la evolución natural del esqueleto y la postura.

Pies orientados hacia adentro

En algunos niños, los pies parecen orientados hacia adentro cuando caminan. Esta posición suele estar relacionada con una rotación interna de los huesos de la pierna. Puede provenir de la tibia o del fémur. En los niños pequeños, estos huesos continúan posicionándose correctamente durante el crecimiento.

En la mayoría de las situaciones, la alineación mejora progresivamente sin intervención particular.

Pies orientados hacia afuera

Por el contrario, algunos niños caminan con los pies abiertos hacia afuera. Esta posición corresponde a una rotación externa de las piernas.

Puede estar relacionada con la posición de la pelvis o con la forma en que el niño apoya el pie en el suelo. Al igual que con la rotación interna, el crecimiento a menudo corrige esta orientación.

Con el tiempo, la marcha se vuelve más estable y alineada.

Caminar de puntillas

Caminar de puntillas es bastante común en niños pequeños. Puede aparecer cuando el niño descubre cómo caminar y experimenta con diferentes apoyos.

Muchos niños alternan naturalmente entre caminar de puntillas y caminar apoyando el talón en el suelo. Esta variación suele ser transitoria.

Cuando esta forma de caminar persiste durante mucho tiempo, se aconseja consultar a un profesional de la salud como un ortopedista o un podólogo/posturólogo especializado en pediatría.

El papel del desarrollo de las extremidades inferiores

La marcha depende del conjunto de las extremidades inferiores. Las caderas, las rodillas, las tibias y los pies trabajan juntos para crear un movimiento fluido.

En el niño pequeño, estas estructuras todavía están en desarrollo. Los huesos cambian de forma y orientación durante varios años.
Entre uno y dos años, las piernas pueden parecer arqueadas. Luego la posición evoluciona progresivamente. La alineación se estabiliza a menudo hacia la edad de siete años.

Estas transformaciones explican por qué ciertas formas de andar parecen diferentes durante la infancia. El cuerpo ajusta progresivamente la postura para alcanzar un equilibrio natural.

Ciertas peculiaridades frecuentes durante el crecimiento

Existen varias particularidades que se observan regularmente en los niños. A menudo forman parte del desarrollo normal y desaparecen con el tiempo.

  1. Pie plano: En los niños pequeños, tener los pies planos es normal. A los 2-3 años, casi todos los niños tienen el arco plantar poco visible. Esto se explica por ligamentos aún flexibles y por una pequeña almohadilla de grasa debajo del pie, que enmascara la forma del arco.
  2. Genu varo: El genu varo corresponde a las piernas en forma de O (arqueadas). Es normal en el lactante, a menudo más visible alrededor de los 2 años, y luego suele desaparecer antes de los 2 años y medio.
  3. Genu valgo: El genu valgo corresponde a las piernas en forma de X (rodillas que se tocan). También es una etapa normal, a menudo más marcada alrededor de los 4 años, que mejora progresivamente a medida que crece.
  4. Pies girados hacia adentro: A menudo relacionado con una rotación de los huesos durante el crecimiento.

Estas situaciones generalmente evolucionan con los años. El crecimiento de los huesos y el fortalecimiento muscular contribuyen a mejorar la alineación.



¿Cuándo consultar por una marcha inusual?

Aunque la mayoría de las anomalías en la marcha son benignas, algunos signos pueden justificar una consulta médica.

Por ejemplo, si el niño siente dolor al caminar, si cojea o si la anomalía de la marcha se acentúa con la edad. Una asimetría importante entre las dos piernas también puede ser una señal a revisar.
Un profesional de la salud podrá observar la postura y la movilidad de las piernas. En la mayoría de los casos, simplemente tranquilizará a los padres sobre la evolución natural de la marcha.

Busque atención médica si:
- solo una pierna está afectada
- el niño tiene dolor
- la deformidad es significativa
- el genu varum persiste después de los 2 años y medio
- el genu valgum aún está presente al inicio de la pubertad

Un ortopedista puede verificar si todo evoluciona normalmente. El seguimiento permite sobre todo asegurar que el crecimiento se desarrolla con normalidad.

Cómo acompañar naturalmente los primeros pasos

Caminar se desarrolla gracias al movimiento. Los niños aprenden explorando su entorno. Caminar, correr, trepar o saltar permiten fortalecer los músculos y mejorar la coordinación.

Los pies juegan un papel esencial en este aprendizaje. Perciben las sensaciones del suelo y participan en el equilibrio.

Los zapatos flexibles permiten que el pie se mueva libremente y acompañe los movimientos naturales. Esto favorece una marcha más fluida con el paso de los meses.

Lo esencial es dejar que el niño se mueva y experimente. Cada etapa de la marcha contribuye a construir su equilibrio y coordinación.

Con el tiempo, la mayoría de los niños encuentran naturalmente su forma de caminar.

Observar la forma de andar de tu hijo a veces puede generar dudas. Sin embargo, una marcha anormal en niños muy a menudo corresponde a una etapa normal del crecimiento. Las piernas, los pies y el equilibrio evolucionan progresivamente durante los primeros años.

Si tienes alguna duda, no dudes en hablar con un profesional de la salud que podrá tranquilizarte. Y para acompañar los primeros pasos en el día a día, puedes descubrir en Petits Pas de Géant una selección de zapatos flexibles y fáciles de poner, pensados para seguir de forma natural los movimientos de los pies pequeños.

Las preguntas que se hace sobre la marcha anormal en el niño:

¿Qué es una marcha anómala?

Una marcha anómala corresponde a una forma de caminar diferente a la habitual. En los niños, esto puede manifestarse con los pies girados hacia adentro o hacia afuera, caminar de puntillas o piernas arqueadas. En la mayoría de los casos, estas particularidades están relacionadas con el crecimiento y evolucionan naturalmente con el tiempo.

¿Cuáles son las anomalías de la marcha en niños?

Las anomalías de la marcha pueden presentarse de varias formas. Algunos niños caminan con los pies hacia adentro, otros de puntillas o con piernas arqueadas. También se puede observar pie plano o una marcha asimétrica. La mayoría de estas situaciones son frecuentes durante el desarrollo y mejoran con el crecimiento.

¿Cuáles son las posibles causas de una marcha extraña?

Una marcha inusual puede estar relacionada con el desarrollo de los huesos y los músculos durante la infancia. La alineación de las piernas, la posición de los pies o la coordinación aún pueden estar evolucionando a medida que el niño aprende a caminar. Un profesional de la salud puede verificar que no exista ningún trastorno ortopédico o neurológico.